sábado, 26 de noviembre de 2011

Sueños.

Hace ya más de un mes que no escribo. Hoy fijaba mi mirada en un punto rojo que se prendía y se apagaba, no me acuerdo de dónde es que salía, pero lo observaba como si fuese lo último que vería una persona antes de quedarse ciega.
La verdad no tengo mucha inspiración, no estoy ni triste ni feliz, no me siento ni bien ni mal. Lo único que me hace bien en estos días es acostarme soñando que no vuelvo a despertar. Pero solo es un sueño.
Sueño que estoy en un pasillo gris y rojo, y que el final es una ventana roja. Sueño muchos sueños, pero el que más me importa es ese. Una ventana de marco rojo que deja que una gran luz blanca me penetre. Es hermosa esa luz, es como si ya todo estuviera bien. Es como un bebé llorando en los brazos de su madre y que ella le diga: "Todo está bien, todo va a pasar". Me siento tan bien con esa luz que corro hacia ella, pero jamás la alcanzo. Siempre me quedo en la mitad o en alguna parte del camino. Y cuando dejo de poder alcanzar esa hermosa luz, es cuando despierto. Y jamás pude saber qué hay detrás de esa luz. Y creo que ese punto rojo representaba la ventana roja, esa ventana de felicidad que estaba más que lejos, estaba muy, muy lejos, y sólo se veía un punto rojo. Quisiera tocar la felicidad. Quisiera poder llegar a ella, pero en el momento de estar cerca, despierto.
Y me despierto furiosa, y me despierto y tengo que decirme a mi misma:
"It's just a dream".

No hay comentarios:

Publicar un comentario