martes, 6 de septiembre de 2011

Opciones.

Hay veces que uno no sabe qué mierda va hacer. Si, vamos a empezar por ahí. Debe ser el punto más concreto que tiene uno. "No sabés qué hacer", ¿por qué no sabes qué hacer?. ¿Qué opciones tenés? Ese es el centro de todo. OPCIONES. Siempre se nos presentan opciones en la vida, y siempre nos complicamos la vida para saber qué opción elegir. ¿Tenés alguna prueba de que lo que elijas va a durarte de por vida? No. Y yo sé que tenés preferencia. Sé lo que querés. Pero tenes miedo de tomar lo que más querés, porque no querés que la otra opción se decepcione de vos.
Pero entonces, para qué sirven las opciones, si al fin y al cabo uno quiere elegirlas a todas. A uno le pone mal saber que "una opción se pone triste", uno piensa en otro, antes de pensar en él mismo. Y esto nos lleva a dejar de luchar por lo que amamos, por lo que realmente queremos. Por esa opción,por ese camino que realmente queremos tomar. Pero todos tenemos dificultades, todos tenemos obstáculos en nuestros caminos. Y esos obstáculos nos asustan, TE ASUSTAN. Te da miedo pensar que ese obstáculo juegue con tu mente, o que tu mente juegue con vos. Entonces vos empezás a pensar cosas que no son. Por ejemplo, empezás a pensar que esa opción, no es exactamente TU opción, que esa opción es de otro. Hay millones de opciones, y una sola te hace realmente feliz. El camino donde está esa persona por la cual querés tomar mil millones de caminos, y querés caminarlos de la mano, mirándola, sonriéndole, besándola. Sintiendo que ella es para vos, que ella si es tu opción, que no te equivocaste. 
Pero qué podes hacer, cuando ella está al final de un camino muy largo de recorrer, un camino llenísimo de obstáculos. Una opción casi imposible de hacer que valga la pena. Tardarías años en recorrer ese camino, tendrías penas, muchas penas, tendrás muchos momentos de dolor, muchos momentos en los que pensarás en abandonar todo, en dejarla ir, en que otra persona más valiente tomará tu lugar, y recorrerá ese camino. O quizás a la otra persona se le hizo más corto el camino, quizás tomo un atajo, o quizás su opción simplemente fue más simple para él. Entonces estas opciones nos vuelven locos, nos torturan la mente, nos confunden, no sabemos qué hacer. No sabemos si tomar el camino fácil que no tenemos idea de a donde conduce, o el camino difícil, el camino que no todos siguen, ese camino tan dificil que te llevará a la felicidad.
Este es el momento, estás en el centro de un lugar desconocido. A tu alrededor, millones y millones de caminos, opciones. Niebla. No puedes ver el futuro que te esperará en cada uno de ellos. Simplemente se te permite escuchar el camino de tu felicidad, pero tú ya sabes que ese camino es el más dificil. Deberías evaluar uno por uno, deberías tomar el que más te guste su aspecto y si no te gusta deberías volver. Pero hay un problema, la vida no es así, y las personas tampoco. Si tomas una decisión, será definitiva, porque no puedes jugar con las emociones y sentimientos de las personas, no puedes tomar una opción y luego tomar otra. No puedes negarle al mundo que la amas, y aún amándola, te cuesta tomar esa opción. 
Piensas, meditas. Tómate el tiempo que necesites. Al fin de cuentas, todos sabemos qué pasará. Ella te llama al otro lado del camino, te estira su mano, tú no puedes verla, pero puedes sentirla. Sabes qué camino tomar, y sin embargo, vas al camino contrario. ¿Qué opción estás tomando? No lo sabes. Simplemente caminas. Sabés que no lo lograrías, sabés que tenés que aguantar lo inaguantable, sabés que te rendirías a la mitad de camino, y que eso sería mucho peor. Por ende, quieres tomar otro camino que no sea el de la felicidad. Decides conformarte con una opción que no es la ideal para ti. Una parte pequeña de tu corazón te esta puteando. Sentís que ese corazón te odia. Sentís que tu cuerpo, tu mente y tu alma te odian, pero no les hacés caso. Vas hacia donde TENÉS que ir, no hacia donde QUERÉS ir.
Te adentras en esa opción, donde todo parece color de rosa. En ese camino tan raro, que tomaste al completo azar. Empiezas a observar, ves un mundo totalmente diferente al que te imaginaste. No sabías que con poco esfuerzo podías lograr chantajear a tantas personas. En poco tiempo vivías en una mansión de por ahí, cerca de ese camino que tomaste. Luego de un largo tiempo, observamos tu mirada, tan gris como lo fue desde que tú tomaste esa opción. Desde que decidiste no luchar por lo que amabas. Desde que has cambiado como persona, desde que odias en lo que te has convertido, y maldices ese maldito camino todos los días de tu vida. Y maldices tu trabajo, que te mantiene todo el dia en tu mansión, y maldices el montón de dinero que tienes, y al montón de infelices que trabajan para tí, y hasta a la pobre gente que has chantajeado con tus mentiras.
Pero llega un día donde tu mente da un total vuelco, y te das cuenta de cómo han sido tus últimos años de vida, y entonces comienzas a arrepentirte de haber sido tan cobarde, de haberle tenido miedo a la felicidad y haberte escapado de ella. Entonces es cuando devuelves todo lo que has robado a sus respectivos dueños, es cuando tirás abajo tu mansión, es cuando dejás tus bienes materiales a tus empleados, es cuando sólo tomas una botella de agua, y tomas el mismo camino que tomaste hace unos años. 
Vuelves, llegas. El camino color rosado. Ese camino que te engañó, que te enseñó que por medio de la indecisión y la cobardía debías tomarlo. Que ese camino te guiaría de por vida, todas mentiras, puras mentiras, maldices esa opción. 
Llegas al punto donde están los mil y un caminos. Las mil y un opciones. "Será demasiado tarde?" te susurras a tí mismo. Es entonces que tomas el camino de la felicidad. El camino que deberías haber tomado hace años, el camino que a esta altura ya habrías terminado. Es cuando te arrepientes de no haber sido valiente antes, es cuando recuerdas cuánto la amabas, es cuando esperas que ella siga al final del camino esperándote, extendiendo su mano para recibirte con un dulce beso. Para decirte cuánto te ama, y cuánto la has hecho esperar.
El camino se torna difícil, intentas sobrevivir, pero es muy difícil hacerlo. Ya no tenía la edad apropiada para hacer todo eso, ese tiempo ya había pasado. El tiempo del príncipe azul se había ido. Él ahora era una persona mayor, arrepentida de sus malos actos, en busca de la hermosa felicidad. 
Pasan los años, te vuelves cada vez más mayor. Ya nisiquiera sabes por qué sigues perdiendo el tiempo en este camino, pero no te rindes. Sabés que hay algo bueno al final de esta opción, de este camino. Y como todo valiente, terminó su camino. Y al fin del camino, no encontró absolutamente nada. Nada que lo haga realmente feliz, nada que lo haga morir en paz. Miró hacia todos lados, hasta que por fin vió algo que le interesó. Una pequeña cabaña al verdadero final del camino. Él llegó y tocó la puerta, a lo que escuchó una voz de una mujer, preguntándo quién era. Él dijo su nombre, y ella abrió. Lo miró sorprendida, y él sintió un vuelco en el corazón. Allí estaba, ella, la que tanto había amado de joven, por fin estaba frente a él. Ella lo abrazó, y lo besó. Él se dio cuenta, que mientras recorría el camino, casi se rinde, se dio cuenta que lo mismo habría ocurrido si él tomaba el camino más temprano, cuarenta años más temprano. Y se dio cuenta que en ese momento tampoco se hubiese rendido, porque él la amaba, y ella a él. Esa noche, luego de decirse lo mucho que se habían amado y esperado, a él le empezo a subir la fiebre, el dolor de cuerpo era insoportable y la cabeza se le partia al medio. Le resultaba complicado respirar, pero él ya podía partir en paz. Ya tenía su conciencia tranquila, ya habia tomado la opción que tanto lo torturó, y que tanto deseó toda su vida. Y esa misma noche, éste hombre volvio a recorrer ese camino, pero mucho más rapido, y casi sentía que volaba. Luego volvió al centro. "¿Otro camino debo elegir?", dijo. "No, el próximo y eterno camino, lo tomaré yo por vos", le dijo una voz. Él se tumbó en el piso, y se despertó en otro lugar, muy diferente, pero eso ya pertenece a otro capítulo.

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